↓Ir al contenido

Más allá del peso: Cuidar la movilidad, salud y calidad de vida de nuestras mascotas

·9 mins

El 14 de octubre se conmemora el “Día Mundial de la Concientización sobre la Obesidad en Mascotas” (National Pet Obesity Awareness Day), una iniciativa impulsada por la Asociación para la Prevención de la Obesidad en Mascotas (APOP, por sus siglas en inglés). Esta fecha busca visibilizar cómo el sobrepeso y la obesidad impactan de manera directa en el bienestar y la longevidad de nuestros perros y gatos.

Lejos de ser un llamado al juicio o a la culpa, la tenencia responsable nos invita a entender este desafío desde la empatía, la ciencia nutricional y el afecto hacia nuestros compañeros de vida. Promover hábitos saludables no consiste en restringir el afecto, sino en transformar la forma en que cuidamos su vitalidad diaria.


La realidad del sobrepeso en perros y gatos: Una mirada global y local

La acumulación excesiva de grasa corporal en las mascotas se ha consolidado como un fenómeno frecuente en la medicina veterinaria moderna:

  • Panorama global: Se estima que al menos un 40 % de los perros y gatos a nivel mundial vive con sobrepeso u obesidad. Asimismo, encuestas de APOP en clínicas de Estados Unidos revelan que el 59 % de los perros y el 61 % de los gatos evaluados durante consultas de rutina se ubican por encima del peso corporal ideal.
  • La situación en Chile: Investigaciones del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet) indican que el 33 % de las mascotas en el país (es decir, uno de cada tres perros) padece de sobrepeso u obesidad. Paralelamente, se observa una realidad compleja donde conviven la sobrealimentación urbana y cuadros de desnutrición en otros sectores.

El poder de las palabras: Un lenguaje centrado en la mascota

La forma en que comunicamos los problemas de salud influye de manera decisiva en la atención que reciben los animales y en la relación con sus tutores. De acuerdo con las Directrices de Comunicación sobre la Obesidad en Mascotas 2026 de APOP, es fundamental adoptar un lenguaje centrado en la mascota, de forma análoga al lenguaje centrado en la persona utilizado en medicina humana:

Nombrar primero al individuo y luego a la condición: Es preferible utilizar expresiones neutras y respetuosas como “un perro con obesidad” o “un gato en condición de sobrepeso”, en lugar de emplear etiquetas que definan la identidad del animal (como “perro obeso”) o apodos ridiculizantes en redes sociales.

Priorizar la salud y la funcionalidad sobre la apariencia: La conversación debe enfocarse en la comodidad, movilidad, capacidad de juego, acicalamiento y calidad de vida del paciente, y no en estereotipos estéticos o en la culpa.

Explicar los factores contribuyentes sin atribuir culpa: El sobrepeso surge de la interacción entre la biología del animal, la nutrición, el nivel de actividad, el entorno y las rutinas del hogar. Evitar términos estigmatizantes hacia los tutores (como tildarlos de “negligentes” o “perezosos”) permite construir una alianza de colaboración con el equipo veterinario.

¿Qué utilizar? (Recomendado)¿Qué evitar? (Desaconsejado)
“Un perro con obesidad” / “Una gata con condición de sobrepeso”Etiquetas como “un perro obeso”
Enfoque en movilidad, confort corporal y vitalidadComentarios sobre apariencia física, burlas o culpa
Analizar rutinas de alimentación y ambiente sin juzgarAtribuir la condición a “falta de voluntad” o “desinterés del tutor”
Un paso práctico acordado con el médico veterinarioConsejos genéricos como “sólo dale menos comida”

Impacto del exceso de grasa en la salud y la longevidad

La obesidad no representa un simple rasgo estético ni una condición pasiva; se trata de una enfermedad crónica que compromete la salud sistémica de los animales de compañía. Un peso corporal superior al óptimo acorta la expectativa de vida de perros y gatos, y se asocia al desarrollo de múltiples patologías:

  • Enfermedades osteoarticulares y dolor crónico: El sobrepeso genera una sobrecarga mecánica constante en las articulaciones, agravando cuadros de osteoartritis y reduciendo la movilidad.
  • Trastornos metabólicos y endocrinos: Incrementa significativamente el riesgo de diabetes mellitus (especialmente crítica en felinos) y alteraciones lipídicas.
  • Compromiso cardiovascular y respiratorio: Dificulta la ventilación adecuada, genera intolerancia al ejercicio y sobrecarga el sistema cardiocirculatorio.
  • Riesgos clínicos adicionales: Aumenta las complicaciones anestésicas o quirúrgicas y predispone a enfermedades metabólicas graves como la pancreatitis e hipertensión.
  • Deterioro de la calidad de vida diaria: Limita actividades esenciales como correr, saltar, jugar, acicalarse o seguir el ritmo de las caminatas habituales.

El enfoque “Una Sola Salud”: Hábitos compartidos en el hogar

Desde la perspectiva de Una Sola Salud, respaldada por la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA) y la Asociación Americana de Hospitales de Animales (AAHA), se reconoce que los seres humanos y sus animales de compañía constituyen una unidad familiar de salud.

Los entornos urbanos modernos —caracterizados por el sedentarismo, espacios reducidos, alta disponibilidad de alimentos procesados y dietas hipercalóricas— afectan por igual a las personas y a las mascotas. Estudios de la WSAVA señalan que la presencia de obesidad en el tutor se vincula estadísticamente con una mayor probabilidad de sobrepeso en el perro, reflejando determinantes ambientales y conductuales compartidos.

Sin embargo, esta interconexión representa una gran oportunidad: la actividad física compartida actúa como una intervención preventiva bidireccional. Caminar, correr o jugar a diario con una mascota mejora la salud metabólica y cardiovascular del tutor al tiempo que reduce el estrés, previene el sobrepeso y disminuye problemas de comportamiento en el animal.


Criterios veterinarios para la evaluación del estado nutricional

Para diagnosticar el estado nutricional de forma precisa, la WSAVA establece la evaluación nutricional como el quinto signo vital en cada examen físico de rutina, junto con la temperatura, el pulso, la respiración y la evaluación del dolor.

El Índice de Condición Corporal (BCS)

En la clínica veterinaria se utiliza una escala estándar de 9 puntos basada en la inspección visual y la palpación de las costillas, columna y zona lumbar:

  • BCS 4 - 5 / 9 (Ideal): Las costillas son fácilmente palpables con una capa mínima de grasa, la cintura es claramente visible desde arriba y se aprecia un pliegue abdominal proporcional desde el perfil.
  • BCS 6 - 7 / 9 (Sobrepeso): Existe un exceso moderado de cobertura grasa sobre las costillas y la cintura es apenas perceptible o difícil de distinguir.
  • BCS 8 - 9 / 9 (Rango de Obesidad): Depósitos masivos de grasa en el tórax, la columna vertebral, la base de la cola y el cuello; la cintura y el pliegue abdominal desaparecen por completo.

Diferencia entre hallazgo de laboratorio y diagnóstico clínico

Las directrices de APOP destacan que obtener un puntaje de condición corporal no equivale por sí solo a un diagnóstico clínico definitivo:

  • Puntaje de Condición Corporal (BCS): Es el hallazgo físico medido en la consulta.
  • Obesidad Preclínica: Se registra cuando el animal presenta una grasa corporal en rango de obesidad (BCS 8-9/9), pero aún no se han detectado patologías activas vinculadas a dicho exceso.
  • Obesidad Clínica: Es el diagnóstico formal que se establece cuando se confirma que el exceso de tejido adiposo está causando o empeorando una disfunción física, dolor articular, problema metabólico o alteración funcional en ese animal en particular.

Asimismo, el equipo veterinario evalúa el Índice de Condición Muscular (MCS) mediante la palpación ósea para garantizar que la mascota no esté perdiendo masa corporal magra durante los planes de manejo del peso.


Guía práctica para tutores: Pasos hacia una tenencia responsable

Promover el peso ideal de nuestras mascotas requiere decisiones informadas y constantes en la rutina cotidiana:

1. Consultar periódicamente al veterinario

Antes de iniciar cualquier cambio drástico en la alimentación, es indispensable realizar una evaluación profesional del estado de salud general, BCS y MCS de la mascota.

2. Calcular porciones según el peso objetivo (MER)

Para que la restricción calórica sea segura y saludable, las porciones diarias deben calcularse en función del peso ideal de la mascota (utilizando el índice del metabolismo energético de mantenimiento o MER) y no sobre su peso actual con exceso de grasa. A medida que la mascota pierde peso, el metabolismo se ajusta, requiriendo revisiones veterinarias dinámicas.

3. Evitar la alimentación a libre disposición y medir las porciones

De acuerdo con encuestas globales de la industria, el 25 % de los tutores sobrealimenta a sus mascotas, el 54 % sirve comida constantemente y el 50 % busca llenar el plato lo más posible. Sin embargo, los animales carecen de un control consciente de sus límites calóricos y consumirán todo lo disponible.

  • Es recomendable medir exactamente la cantidad diaria recomendada con balanza o vaso dosificador.
  • Fraccionar la ración diaria en porciones pequeñas repartidas a lo largo del día favorece la saciedad y la digestión.

4. Elegir la dieta adecuada sin que la mascota “pase hambre”

Para evitar que el animal sufra ansiedad por la comida, los programas veterinarios emplean alimentos terapéuticos específicamente formulados. Estas dietas se caracterizan por:

  • Alto contenido de proteínas de alta calidad: Ayuda a mantener la masa muscular magra mientras se pierde tejido graso.
  • Combinación de fibras naturales: Promueve la saciedad y el tránsito intestinal.
  • Baja densidad calórica y grasa reducida: Garantiza una nutrición completa y balanceada con un aporte calórico controlado.

5. Controlar premios y sobras de mesa

Ceder ante miradas lastimeras ofreciendo comida de consumo humano o exceso de golosinas aporta calorías vacías y grasas difíciles de metabolizar por el organismo animal. Si se ofrecen premios, estos deben descontarse del cómputo calórico total diario o sustituirse por interacción y juego.

6. Fomentar la actividad física recreativa y aeróbica

Salidas breves de 15 a 20 minutos destinadas únicamente a que el perro realice sus necesidades no constituyen un nivel suficiente de ejercicio. Se requiere actividad aeróbica activa y entretenida: paseos a paso firme, juegos de buscar la pelota, rompecabezas dispensadores de alimento y enriquecimiento ambiental interactivo para gatos.

7. Aprender a reconocer las señales de alerta

Acude a una revisión veterinaria si observas algunos de estos signos en tu mascota:

  • Abdomen abultado, caído o pérdida de la silueta de la cintura.
  • Dificultad o lentitud para mantener el ritmo durante las caminatas habituales.
  • Jadeo excesivo o respiración fatigada tras un esfuerzo leve.
  • Cansancio constante, apatía o rechazo a participar en juegos que antes disfrutaba.

El amor se demuestra cuidando su salud

Conmemorar el Día Mundial de la Concientización sobre la Obesidad en Mascotas nos recuerda que la verdadera tenencia responsable se construye en las decisiones diarias. Mantener a nuestros perros y gatos en un peso saludable mediante porciones adecuadas, nutrición balanceada y ejercicio compartido es una de las muestras de afecto más profundas, asegurando que disfruten de una vida prolongada, activa y confortable a nuestro lado.

¿Cuál es el primer paso hoy? Agenda una visita de rutina con tu equipo veterinario para revisar el índice de condición corporal de tu mascota y establecer juntos un plan de bienestar a su medida.